El Reto del Amor - 09 de Noviembre de 2020

El Reto del Amor – 30 de Octubre de 2020

Reto del Amor

Hoy el Reto del Amor es hacer algo que te gusta apostando por el amor

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EN EL TALLER CON JESÚS

Ayer por la tarde me fui al “taller” porque me estaba haciendo un “artilugio” con unas maderas. Todo era para hacer una sujeción, de manera que pudiera sostener el cuero y así coserlo con mayor facilidad.

Era una tarde súper bonita: un sol medio atardecido, con ese tono otoñal tan característico en el que los árboles te ofrecen toda la gama de colores amarillos, hojas caídas por el suelo… Así que me saqué la mesa de trabajo y las herramientas a la huerta y ahí en medio me puse a trabajar.

Mientras lo hacía, le preguntaba al Señor: “¿No será una pérdida de tiempo dedicar alguna hora a esto, que ni siquiera sé si me va a salir?”

Pero en seguida me di cuenta de que cuántas horas dedicaría Él en su taller de Nazaret a trabajar con la madera. Aquello me encantó y, mientras seguía con el proyecto, me lo imaginaba a Él saliendo a buscar madera, del mismo modo que cada día sale a buscarnos a nosotros. Recogiéndola allá, tan lejos como la hubiera encontrado y cargándola a sus hombros para llevarla a su taller. Allí pasaría horas, dedicándole su tiempo.

Mientras mi mente estaba por allá, mis manos seguían trabajando, pero a veces me entraba la prisa y me jugaba malas pasadas… ¡Hasta 3 veces se me partió la tabla solo por la prisa! Y me daba cuenta de que por eso Él no tiene ninguna prisa con nosotros, porque sabe que, en un trabajo artesano, las prisas no son buenas.

En su carpintería tuvo que darle muchas vueltas a estas cosas. Seguro que se daba cuenta de que tenía por delante un trabajo artesano, y el trabajo manual no hace copias, sino que hace obras exclusivas, a cada uno inigualable y único.

Y así iba haciendo un recorrido por su vida terrena, hasta que de pronto caí en la cuenta de que en un madero fue clavado. Él, un maestro carpintero, acabó dándolo todo por nosotros en una Cruz. Ahí ha querido entregarse del todo por nosotros, por cada uno, dándonos todo su tiempo y todo su ser al morir por nosotros. Y resucitó liberándonos para que también nosotros pudiéramos amar como Él hace cada día con nosotros.

Y es que amar comienza así, en lo pequeño, en lo que sabemos hacer, tal y como Él comenzó: en una carpintería. Si nuestros Dones los ponemos a sus pies, Él los multiplicará en oportunidades para apostar por el amor. Y el Amor nunca es una pérdida de tiempo. Y lo genial es que hay dones de todo tipo: desde los que saben escuchar, coser, los que predican, los que hacen reír como nadie, o los que guisan para chuparse los dedos…

Hoy el reto del amor es hacer algo que te gusta apostando por el amor. No dejes que quede en ti, hazlo para los demás y el Señor te sorprenderá activando tu vida para el amor. “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hch 20, 35).

VIVE DE CRISTO

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